lunes, 25 de junio de 2018

LA SEROLOGíA.

La Serología forense ha sido definida como la ciencia que abarca la identificación y caracterización de la sangre, el semen y otros fluidos del cuerpo, usualmente detectables en forma de manchas secas y a manera de evidencia física.
Dada su naturaleza sustentativa para el proceso, es absolutamente esencial que tanto el Ministerio Público, los Jueces, así como quienes defienden, comprendan por lo menos en términos generales, las capacidades y las limitaciones de la serología forense.
En términos convencionales, la evidencia física en los delitos sexuales está científicamente representada por la presencia de semen y sangre humanos.
Al semen se lo identifica (en manchas secas sometidas a estudio) microscópicamente cuando están presentes proteínas específicas asociadas con el semen humano, conocidas como p30 o antígeno prostático.
Una vez que la presencia de semen ha sido establecida, los extractos de manchas pueden analizarse para detectar la presencia o ausencia de sustancias que permitan determinar el grupo de sangre.
En casos de manchas secas de sangre humana, se intentará establecer su grupo, luego de ello, mediante electroforesis se determinarán tantos tipos de proteínas de origen genético como sea posible.
Para efectos de comparación, debe contarse con muestras de sangre y saliva de la víctima y del sospechoso.
Una vez reunida toda la información, el examinador estará en condiciones de hacer sus conclusiones.
La serología forense es una ciencia de comparación; si toda la información recabada del análisis de las muestras cuestionadas pertenecen al mismo grupo sanguíneo a la obtenida de las muestras de sangre y saliva del sospechoso, entonces el experto podrá determinar que el sospechoso es una posible fuente de la mancha de sangre o semen depositado.
Fuente: mailxmail.com


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