Por: Eduardo Velazquez Ayala.
Morelia, Michoacán.
Equipo C&C miércoles.
Equipo C&C miércoles.
La identificación de cadáveres en el contexto forense se lleva cabo mediante el proceso de comparar datos y registros conocidos de una persona desaparecida a la cual se busca, con datos registrados obtenidos de un cadáver –cualesquiera sea su estado, fresco, descuartizado, descompuesto o con fenómenos preservadores, calcinado o en restos óseos-, durante la inspección del lugar de los hechos y la necropsia medicolegal. El grado de coincidencia determina diversos rangos de certeza según las técnicas utilizadas, lo que a su vez depende de la disponibilidad, calidad y confiabilidad del conjunto de datos y elementos obtenidos del desaparecido y del cadáver. Puede realizarse de manera orientada confrontando los datos antemortem disponibles del individuo cuya identidad se presume con los de un cadáver dado, generalmente seleccionado a partir de una identificación indiciaria, o mediante cotejos automatizados hechos mediante el uso de bases de datos alimentadas masivamente con registros de cadáveres y de personas conocidas, p.e. PLASSDATA , el programa del Comité Internacional de la Cruz Roja para cotejos AM-PM (antemortem – postmortem), AFIS para huellas digitales y CODIS para ADN. La consecución de la información y de los registros antemortem son actividades que habitualmente competen a los funcionarios encargados de la investigación pero según las condiciones y disposiciones locales se asignan a las instancias forenses, especialmente la entrevista a familiares, la cual plantea especiales requerimientos tanto técnicos como psicológicos.
De acuerdo con el nivel de certeza, la identificación obtenida puede ser fehaciente o indiciaria.
Es la coincidencia de características específicas altamente individualizantes entre los elementos o datos del desaparecido y aquellos, también específicos e individualizantes, documentados en el cadáver, a saber:
La identificación indiciaria puede ser adecuada y suficiente para los fines legales cuando se trata de cadáveres frescos con rasgos preservados y se dispone de información y documentos confiables. Está apoyada en la concordancia de características físicas, prendas y pertenencias y circunstancias de la muerte entre el cuerpo sometido a necropsia medicolegal y la persona cuya identidad se presume y, en muchos lugares del país, especialmente en pequeñas poblaciones, es avalada por la autoridad y por la comunidad que conoce a todos sus integrantes.
Eventualmente, los elementos de identificación indiciaria pueden ser utilizados como fehacientes en una población cerrada, -p.e. viajeros registrados en los listados de pasajeros al abordar un avión- o cuando tienen un alto grado de correspondencia con los datos de la persona buscada y son específicos hasta el punto de lo inconfundible.
Fuente bibliográfica: Identificación de cadáveres en la práctica forense. Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias forenses. Bogota Colombia 2009.


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