martes, 3 de julio de 2018

EDUCACIÓN Y VIVENCIAS. LOS MODELOS FAMILIARES~

Todos los expertos de las distintas escuelas psiquiátricas y psi-
cológicas coinciden en la gran importancia de las vivencias infantiles en el desarrollo de la personalidad de los individuos. 
Por ejemplo, se sabe que un hijo de un maltratador será seguramente
maltratador o que tiene todos los puntos para serlo. O que un niño que sufre gritos y maltratos será un gran inseguro. Son facetas educativas que marcan ineludiblemente con unos rasgos que permanecen y que no solo afectarán al carácter de este individuo, sino también a su personalidad porque le inducen a un perfil emocional. En cambio, un niño que es educado con cariño y paciencia será un hombre con buena autoestima y con un buen equilibrio.

La personalidad de los individuos tiene dos grandes componentes: el genético o hereditario y el ambiental que radica particularmente en la educación o trato recibido en los primeros años de vida. Y aunque es cierto que el carácter va cambiando a lo largo de la vida porque todas las vivencias van modulando nuestro carácter, la personalidad se define en los primeros años de vida. Y dicen que todo el ambiente influye en esta formación in-
dividual, desde los ruidos escuchados en los primeros meses de
vida en el seno materno, hasta el habla.

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