martes, 10 de julio de 2018

EL ORIGEN DE LA MALDAD DE LOS ASESINOS SERIALES – PARTE I

Se debe tener en cuenta que no hay solo una causa del origen del mal, sino que son varios los factores que pueden incidir en la formación de este tipo de personalidades. Robert Ressler, considera que el problema radica en la falta de amor y cuidados en la etapa de la infancia, y nos menciona al respecto:
En la infancia sufrieron tanto maltratos físico como psicológico. Estos niños se criaron en un ambiente donde hacía caso omiso de sus actos. El trabajo que deben llevar a cabo los padres durante los primeros seis años de vida es la socialización del niño, enseñarle que vive en un mundo en el que también viven otras personas y que es importante interactuar bien con ellas (Ressler, R. 2005).
Algunas corrientes, por ejemplo afirman que las conductas antisociales, en el caso de los psicopáticos, pueden estar relacionadas con lesiones en la corteza pre-frontal, como también en los núcleos límbicos que regulan las emociones, además se debe tener en cuenta una carga genética que lleva a que más vulnerables ante determinadas influencias que pueden estar vinculadas con lo social, lo familiar, los vínculos con amistades, etc. (Cuquerella, 2004).
No se debe omitir la importancia que tiene el vínculo materno en la primera infancia, como tampoco olvidar el vínculo paterno que se produce en la segunda infancia, estos dibujaran una adaptación del chicho al odio externo. Se encuentra, que en lo que refiere a abuso de tipo físico, psicológico o sexual, pueden condicionar la ausencia del vínculo y de madurez emocional, lo cual repercute en respuestas agresivas o des adaptativas ante diversas situaciones que generen presión o estrés en el sujeto.
También es importante a la hora de hablar de los asesinos es el desarrollo sexual, el cual en general es disfuncional, sobre esto Cuquerella menciona lo siguiente:
“Rasgos de introversión, maltrato afectivo, ausencia de vínculo, rechazo parental y/o social van generando una dinámica de relación con el entorno y con el propio cuerpo anómalas, restringidas y autosuficientes en el caso de la sexualidad. Inicialmente la masturbación compulsiva, la pornografía, el voyeurismo o parafilias menores centran el desarrollo, para evolucionar progresivamente al sadomasoquismo, necrofilia, agresión sexual violenta o amputaciones, desmembramientos en formas más graves”.
Respecto a esto Bafico (2015) agrega que “un 80% de los asesinos seriales tienen una tendencia al consumo de pornografía, practicas masoquistas y fetiches. Sufren inmadurez psicológicamente sexual.

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