En este sistema se respetan mejor los derechos humanos del imputado y de la víctima. En el caso del imputado, antes no se respetaba el derecho de presunción de inocencia, el derecho a ser juzgado en una audiencia imparcial y el derecho a tener un abogado defensor en el proceso y de tener la posibilidad de réplica. En el caso de la víctima, el nuevo sistema también respeta derechos que antes estaban olvidados, como el derecho a la reparación del daño, el derecho de protección y el derecho de participación en el proceso.
Uno nunca sabe cuándo pueda estar involucrado en un proceso, cualquier conflicto de la vida cotidiana se puede convertir en un conflicto penal, por ejemplo, un accidente de tránsito. Por eso es fundamental saber cuáles son los derechos con los que contamos para saber qué hacer en esa situación. Además, es importante que la gente conozca y confíe en los nuevos mecanismos y que sepa que si no hay prisión, esto no significa que hay impunidad. La prisión no siempre es la solución, la gente tiene tiene que entender por qué también a la víctima le conviene que existan otro tipo de soluciones.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario