Smeulers, basándose en los resultados de la mayoría de los estudios de casos: los perpetradores de genocidio son gente común en medio de circunstancias extraordinarias. En estas circunstancias extraordinarias estos actores actúan en realidad en un «continuum de destrucctión», donde las reglas sociales regulares y la ley común se ven reestructuradas.
De esta manera los ciudadanos obedientes de la ley pueden convertirse en perpetradores y las actividades legales pueden (irónicamente) conducir a la comisión de crímenes. Esto se ve confirmado por la idea de una “reversión moral” de acuerdo con la cual el matar a los miembros del otro grupo (protegido) empieza a percibirse como moralmente correcto, y hasta deseable.
Así, se desarrollan nuevas normas grupales, y las instituciones se ponen al servicio del genocidio y el asesinato colectivo. Jamieson afirma que en tiempos de guerra, de emergencia y de transformación social tiene lugar una rearticulación de los conceptos crimen y moralidad tanto a nivel legal como ideológico.
La moralidad del homicidio se ve cognitivamente redefinida y los actores del genocidio se adaptan a las reglas recientemente establecidas. Por esta razón los actos genocidas no pueden ser satisfactoriamente explicados por la criminología tradicional. Michael Mann distingue nueve motivos comunes entre los perpetradores:
1. Homicidas ideológicos (ideological) creen en la corrección de la limpieza asesina». Éstos se perciben a sí mismos como víctimas y justifican el asesinato como autodefensa;
2. Homicidas intolerantes (bigoted) son más mundanos en su ideología, muchas veces comparten los prejuicios de su entorno social, y reaccionan al disgusto físico que les provocan las minorías indeseadas;
3. Homicidas violentos (violent) se sienten atraídos por el homicido y experimentan la violencia como una liberación;
4. Homicidas temerosos (fearful) no quieren matar realmente, sino que se sienten verdaderamente amenazados y temen por su vida y su integridad física en caso de no matar primero;
5. Homicidas de carrera (careerist) trabajan para organizaciones involucradas en limpiezas asesinas y obtienen beneficio profesional si aceptan matar;
6. Homicidas materialistas (materialist) se sienten motivados por la idea de la ganancia económica directa, por ejemplo por obtener el puesto de trabajo de la víctima o bienes de su propiedad;
7. Homicidas disciplinados (disciplined) se sienten presionados por la autoridad organizativa y tienen la necesidad de actuar en conformidad con sus directivas;
8. Homicidas camaradas (comradely) se sienten compelidos a matar por su grupo de pares ya que no quieren perder el soporte emocional del grupo;
9. Homicidas burócratas (bureaucratic) están encajados dentro de las burocracias de la modernidad y se ven motivados por la obediencia habitual.
Mann explica, sin embargo, que estas caracterizaciones son «sólo tipos ideales siendo que casi todos los perpetradores tienen motivos mixtos.
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